Paysandú : a prisión el hombre que mató a su abuela

La Justicia imputó anoche al autor del homicidio de Iris Noemí Baldi Villalba, de 84 años, quien fue atacada por su propio nieto, que le exigía dinero para comprar droga y bebidas. El caso, que conmovió a la sociedad sanducera ya que se trata de una familia conocida y económicamente sólida, guarda ciertas características similares con el doble crimen ocurrido en 2017 cuando un joven de 21 años mató –junto a un secuaz– a su abuela y bisabuela en una trama similar.

Como informó en su oportunidad el diario sanducero El Telégrafo, próximo a las 18 se alertó a la Policía del hallazgo sin vida de Baldi Villalba en su casa, en Cerrito y Leandro Gómez. Al lugar concurrió personal policial que confirmó que la escena respondía a un homicidio. La víctima estaba tendida en el piso de la cocina, en medio de un charco de sangre.

Las heridas que presentaba, tanto en la cabeza como cortes en el pecho y abdomen, sumado a la condición física de la anciana que denotaba indefensión dieron la pauta inmediata de que se estaba ante un crimen violento. Por tal motivo, los uniformados pusieron en aviso a sus superiores, haciéndose presente integrantes del Comando de Jefatura y Fiscalía.

LO QUE OCURRÍA PUERTAS ADENTRO

Seguido a las indicaciones de la fiscal de Primer Turno, Carolina Martínez, de preservar la escena para evitar su contaminación y poder extraer el mayor número de pruebas, se sumaron las voces de algunos familiares que iban acercándose ante la triste noticia de lo ocurrido.

En tanto, el hijo de la víctima dijo que faltaban algunos elementos, entre ellos un automóvil Fiat Uno Way que estaba guardado en el garaje. Entonces de inmediato surgió la sospecha de que el o los autores tenían conocimiento exacto de la casa y tal vez hasta eran de confianza de la anciana. Además, se le informó a la Policía que una señora que acompañaba diariamente a Baldi Villalba –maestra jubilada– se había retirado a las 12.30; por lo que pudieron acortar la relación de tiempo entre ese horario y las 16.30, en que habitualmente llegaba su hijo a la casa.

A su vez, en medio de la congoja de los integrantes de la familia de la víctima, faltaba una persona del círculo cercano: su nieto F.E.M, de 24 años.
Sin darlo por sentado, los investigadores supieron que se trataba de una persona conflictiva que tenía una conducta incontrolable y problemas de consumo de estupefacientes, se filmaba conduciendo a alta velocidad y –según fuentes confiables que aludieron a su rebeldía– hasta salió a la calle siendo COVID positivo. Incluso se sabía que visitaba a su abuela paterna todos los días y le pedía que le diera 500 pesos que luego volcaba en vicios.

Esta situación había sido sostenida durante un tiempo pero últimamente la abuela había decidido no darle más dinero, para cortar el círculo de consumo. Precisamente esta decisión la llevaría a encontrar la muerte de una manera trágica, a manos de su propio familiar.

ADMITIÓ HABERLA MATADO

Conforme pasaba el tiempo, las fuertes pistas manejadas por la Policía y Fiscalía llevaron a centrar como sospechoso al nieto de Baldi Villalba. En su búsqueda, se encontró el automóvil abandonado de la víctima en las inmediaciones de avenida Soriano, cerca de la casa de un amigo.

Consultado, el dueño de casa dijo que su amigo –el nieto de la octogenaria– había llegado en el auto esa tarde y pidió para cambiarse de ropa, desconociendo –según él– que había cometido un crimen. El homicida dejó el automóvil allí y tomó su motocicleta para retirarse. A la noche, visitó a otro amigo con quien cenó pasta y subió varias fotografías a su historia de Instagram, que luego eliminó. Se mostraba feliz y despreocupado, como si lo que había hecho horas antes no le afectara.

En el marco de las averiguaciones fue encontrado y, sin oponer resistencia, admitió sin rodeos que había matado a su abuela porque no quiso darle plata, y que había actuado solo. Al contar con su confesión, la Justicia libró la orden de detención y dispuso que fuera conducido al hospital para el examen de rutina.
Por su parte, elevados los antecedentes, la fiscal Carolina Martínez solicitó una audiencia de formalización para F.E.H., quien resultó imputado y condenado por “un delito de homicidio complejo muy especialmente agravado por haberse cometido para consumar otro delito y especialmente agravado por el parentesco y la premeditación, en régimen de reiteración real, con un delito hurto especialmente agravado”, imponiéndole una medida de prisión preventiva por 180 días.

Tomado de El Telégrafo

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